Algunas personas sufren ciertos rituales, como la necesidad de comprobar repetidamente si la puerta de la casa está cerrada o la estufa apagada antes de acostarse, o incluso el excesivo lavado de manos y los hábitos de higiene. ¿Son solo hábitos o señales de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)?
Para responder a esto, el psiquiatra y psicoterapeuta alemán Tobias Hornig afirmó que los factores decisivos para la clasificación clínica del TOC incluyen el nivel de angustia asociada al comportamiento compulsivo y el tiempo que este consume.
Añadió que las personas con TOC experimentan una urgencia irresistible de pensar o hacer algo en contra de su voluntad, considerándolo inútil o incluso dañino. Por ejemplo, una persona con TOC organiza su bolso no por placer, sino por profunda ansiedad, sintiéndose obligada a hacerlo repetidamente para evitar una catástrofe interna.
Cualquiera que quiera saber si sufre comportamientos compulsivos que requieren tratamiento debe examinar honestamente su conducta. Se debe consultar a un médico de inmediato cuando la ansiedad interna dicta el comportamiento, cuando las relaciones sociales se ven afectadas negativamente, o cuando una persona se avergüenza de sus actos y los oculta a otros.
No es posible una cura completa del TOC, pero los síntomas pueden reducirse a un nivel aceptable con apoyo especializado, lo que permite volver a una vida normal. La psicoterapia y la medicación son opciones de tratamiento del TOC, y la terapia cognitivo-conductual a menudo también es útil. Además, los grupos de autoayuda ofrecen a los pacientes un espacio para compartir sus experiencias.