A pesar de las discrepancias entre los gobiernos europeos, estas se centran principalmente en los detalles y no en los principios. Los funcionarios alemanes reconocen que una política más estricta hacia China podría tener consecuencias negativas para la economía alemana, debido a la gran dependencia del país de las exportaciones. Además, la crisis de los elementos de tierras raras ha sido un recordatorio doloroso de la vulnerabilidad de Alemania. Sin embargo, algunos observadores creen que Alemania y Europa están perdiendo su peso económico mundial, especialmente en medio de los aranceles de Estados Unidos y los debates legales que los rodean. Según Arthur Tarnowsky, director de la oficina de Pekín de la Fundación Heinrich Böll, vinculada al Partido Verde alemán, la pérdida del mercado europeo supondría pérdidas gravosas para China. Las relaciones entre Alemania y China son complejas, con intereses económicos entrelazados con consideraciones geopolíticas en una relación de influencia mutua. Este retraso se percibe como una señal de que el enfoque de Merz podría diferir del de sus predecesores. El mercado chino ya no es solo próspero para las exportaciones alemanas; amplios sectores de la industria alemana ahora ven a China como un competidor directo y una amenaza para sus intereses vitales. En consecuencia, muchos actores económicos esperan que el canciller exprese claramente estas preocupaciones a la dirección china. Durante su visita de tres días, Merz visitará Pekín y Hangzhou, uno de los principales centros de tecnología avanzada de China, reconociendo implícitamente el estatus actual de China como una gran potencia económica y tecnológica mundial. Merz también se comprometió a impedir que las empresas chinas participen en el desarrollo de redes de sexta generación en Alemania. Dentro de la Unión Europea, Alemania apoya el requisito de 'comprar europeo' en programas de apoyo y adquisiciones, aunque con menos dureza que la postura francesa. Sin embargo, algunos temen que un exceso de rigor excluya a socios como Corea del Sur y Canadá, que podrían ayudar a reducir las emisiones de carbono. En este delicado equilibrio, amplios segmentos de la industria alemana esperan que el canciller Friedrich Merz demuestre firmeza durante su visita a Pekín, reflejando una defensa más clara de los intereses económicos y estratégicos de Alemania. En su lugar, priorizará una política de 'reducción de riesgos' debido a la gran dependencia de Alemania de China. Este enfoque se manifiesta en los esfuerzos por abordar los cuellos de botella en las cadenas de suministro expuestos por la dependencia alemana, especialmente después de que China amenazara con restringir las exportaciones de elementos de tierras raras y chips, lo que amenazó con detener las líneas de producción y causó una gran preocupación entre los importadores alemanes. Además, el desequilibrio comercial es un tema clave. Desde la perspectiva alemana, las relaciones comerciales ya no están equilibradas. Las exportaciones de coches y bienes alemanes a China han disminuido drásticamente, mientras que las importaciones de empresas chinas que enfrentan presiones de precios en su mercado nacional han aumentado, ampliando el déficit comercial hasta alrededor de 90.000 millones de euros, o aproximadamente el 2% del PIB de Alemania. La débil demanda interna en China ha impulsado a las empresas chinas a aumentar las exportaciones, incluyendo coches, lo que les ha permitido captar cuota de mercado a competidores alemanes en otros mercados internacionales. Los sectores industriales alemanes expresan su frustración por las subvenciones estatales chinas y la devaluación del yuan, argumentando que la competencia ya no es puramente comercial, sino respaldada por las capacidades estatales de China. Oliver Richtberg, de la asociación industrial de ingeniería que representa a unas 3.600 empresas alemanas y europeas, lo expresó así: 'Las empresas alemanas no compiten solo con empresas chinas; compiten con el presupuesto de un estado entero'. La Federación de la Industria Alemana confirma que las presiones competitivas abarcan múltiples sectores, desde el automotriz hasta el químico y el farmacéutico, lo que ha llevado a lo que algunos alemanes llaman el 'choque de China', en referencia al cambio radical al que se enfrentan las empresas familiares medianas que operaban durante décadas en industrias estables antes de verse obligadas a repensar sus modelos de negocio. En el potente industrial de Baden-Württemberg, algunos políticos advierten del riesgo de que se convierta en 'la Detroit de Europa', una metáfora que refleja la ansiedad por el futuro de la industria automotriz. Sin embargo, no todas las empresas alemanas están unidas. Grandes conglomerados como el gigante químico BASF han aumentado sus inversiones en China. Otras empresas alemanas también buscan reancorar sus operaciones en China, aprovechando las cadenas de suministro locales, desarrollando productos con talento chino y reinvertiendo las ganancias allí. Sin embargo, la atmósfera de la visita se verá afectada por el sombrío clima político doméstico de Alemania. El gobierno cree que el presidente ruso Vladímir Putin no puede mantener la guerra en Ucrania sin el apoyo de China, al tiempo que aumentan los informes de inteligencia alemana sobre ciberataques y espionaje presuntamente vinculados a China. Se espera que Merz levante estos asuntos con el presidente chino, aunque sin esperar un cambio importante en las posturas. Mientras que los lazos de Alemania con China, dependientes de las exportaciones, se debilitan, Pekín exige a la UE que elimine los aranceles a sus coches eléctricos. Sander Tordoir, del Centro Europeo de Reforma, señala que la política de Alemania hacia China sigue careciendo de claridad estratégica. A pesar de la importancia de la visita de Merz a China, Thorsten Benner, del Instituto de Política Pública Global, argumenta que la política de Alemania hacia China está anclada en el marco europeo. Berlín ha comenzado a apoyar un examen más estricto de las inversiones, como cuando la empresa china MingYang fue bloqueada en un proyecto de energía eólica en favor de Siemens Gamesa debido a objeciones de seguridad.
La Nueva Postura de Alemania hacia China
El nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, visitó China para discutir las complejas relaciones económicas y políticas. A pesar de la creciente competencia y dependencia, ambas buscan un equilibrio entre proteger sus intereses nacionales y mantener la cooperación.