El Centro de Asesoramiento al Consumidor de Baviera en Alemania informó que existen dietas poco fiables que no conducen a la pérdida de peso deseada, sino que tienen un efecto contrario, provocando un fuerte deseo de comer. El centro señaló las siguientes señales de alerta de tales dietas poco fiables:
- Promesas de resultados rápidos: Algunas dietas prometen perder varios kilogramos por semana. En estos casos, la pérdida de peso suele ser de agua y masa muscular, no de grasa. Esto depende, entre otras cosas, del género y la genética.
- Ingesta insuficiente de calorías: Según el Centro Alemán para el Consumidor, las dietas que recomiendan consumir menos de 1000 calorías al día son difíciles de mantener a largo plazo.
- Dietas restrictivas: Las dietas que prohíben ciertos grupos de alimentos pueden afectar negativamente el rendimiento debido a la escasez de nutrientes ingeridos.
Para lograr una pérdida de peso permanente, los expertos alemanes recomiendan cambiar los hábitos alimenticios y seguir una dieta que aporte al cuerpo todos los nutrientes esenciales y no se base en la privación, ya que esto solo conduce a un fuerte antojo por pasteles, chocolate y patatas fritas.
En general, la pérdida de peso solo es posible a través de un llamado "déficit calórico", es decir, cuando el cuerpo recibe menos energía de la que quema. Según el Centro de Asesoramiento al Consumidor, perder entre 0,5 y 1 kilogramo por semana es realista y saludable.
- Promoción de la pérdida de grasa en zonas específicas del cuerpo: A pesar del atractivo de esta idea, es imposible controlar con precisión dónde el cuerpo almacena y quema la grasa primero.
Para este fin, se recomienda empezar caminando durante media hora, aumentando gradualmente el tiempo, o practicar ciclismo y natación adicionalmente.
Para tener una visión general, puede ser útil contar las calorías temporalmente. Reducir unas 500 calorías al día puede llevar a perder unos 500 gramos de peso por semana.
Las siguientes estrategias pueden ayudar a reducir el consumo de calorías: comer porciones más pequeñas, fijar horarios para las comidas principales en lugar de picar constantemente, ya que esto suele provocar el exceso de alimentación; comer más verduras y evitar las bebidas azucaradas.
Es esencial que los cambios en la alimentación vayan acompañados de ejercicio, ya que ayuda a quemar energía.